Gantry 5

 

Bulletin N°61 2025  Los presidentes Trump y Xi Jiping se reunieron el 30 de octubre en Pusan, Corea del Sur. No se habían visto desde 2019. Este encuentro se desarrolló en un contexto de exacerbación de las tensiones entre potencias imperialistas. Recordemos que China es considerada por los Estados Unidos como un enemigo sistémico. Así, en 2015 Obama en una entrevista al Wall Street Journal del 27 de abril de 2015 afirmaba: "Si Estados Unidos no logra concluir y adoptar un acuerdo multilateral de libre comercio en Asia, entonces China no dudará en apoderarse del vacío económico creado por los americanos." Esta fuerte tendencia a designar a China como el principal competidor de los Estados Unidos, la hemos descrito como el desplazamiento de los enfrentamientos en el seno del imperialismo hacia la zona Asia-Pacifique1. En las últimas décadas, China no solo es el primer país manufacturero del mundo, lo que hizo llamarlo: taller del mundo, sino que además se ha convertido en un centro mundial de desarrollo científico y técnico. Su maestría en los campos de la energía, los transportes, la medicina, el espacio, las comunicaciones... lo convierten en un competidor muy activo a nivel internacional. Al mismo tiempo, ha aumentado su poderío militar, especialmente en el ámbito marítimo. Por el contrario, los Estados Unidos han continuado su declive en el ámbito industrial y manufacturero y aunque sus GAFA están a la cabeza de las góndolas, su producción material está ampliamente asegurada fuera de los Estados Unidos y muy especialmente en Asia. Por el contrario, su potencia militar no conoce un retroceso significativo, ni tampoco su presencia en el mundo a través de sus 800 bases militaes2 presentes en 177 países con 200.000 hombres.
Con su MAGA (Make America Great Again) Trump y su equipo pretenden devolver el poder industrial a Estados Unidos haciendo que sus empresas sean competitivas en el mercado capitalista global y atrayendo, o incluso forzando a sus aliados3 , un flujo de inversiones hacia su territorio.
Este es el objetivo de la guerra comercial en curso, cuyo aspecto más dramático es el aumento de aranceles para los países que exportan bienes a Estados Unidos. Si bien la Unión Europea ha cedido en su propio detrimento en este juego, China no lo ha hecho, tomando represalias sistemáticas contra los intentos de imponer aranceles exorbitantes. La última amenaza, finalmente abandonada, fue añadir un aumento del 100% al 57% ya vigente. Para contrarrestar esta agresión comercial, China ha decidido imponer controles estrictos a sus exportaciones de tierras raras. Cabe recordar que extrae el 60% y refina el 90% de la producción mundial. Sin tierras raras, sin litio, no hay tecnología de la comunicación ni forma de fabricar baterías para nuevos medios de transporte. Esta situación, obviamente, ha afectado gravemente a los principales monopolios de la comunicación estadounidenses en Silicon Valley. Trump obviamente tenía esta pregunta en mente cuando desembarcó de su helicóptero en Busan para reunirse con Xi Jinping.
Su intento de impresionar a Xi Jinping amenazando con reanudar las pruebas nucleares fracasó4, ni siquiera se planteó este tema, como tampoco la guerra en Ucrania, las tensiones con Taiwán ni la compra de petróleo ruso por parte de China. Se puede decir, como hizo el periódico Le Monde , que « Trump sobreestimó estas fuerzas » y se vio obligado a adoptar una actitud más conciliadora.
Al final, la reunión dio como resultado un acuerdo mínimo y frágil. Trump restableció los aranceles a China al 47 %. Si bien esto sigue siendo significativo, China ha comenzado a adaptarse a la situación diversificando sus relaciones comerciales. Acordó reanudar la compra de soja de Estados Unidos, lo que satisfará a los productores estadounidenses, pero no representa un problema importante dada la disponibilidad de otras fuentes de suministro en todo el mundo. Por lo tanto, podemos considerarlo un gesto diplomático de bajo costo. En cuanto a la baza de China, las tierras raras, se comprometió a suspender las restricciones a la exportación de estos elementos durante un año, lo que le otorga una baza que puede utilizar en cualquier momento.
Si bien la tregua entre China y Estados Unidos indica cierto ascenso de China, es justo decir que los problemas fundamentales siguen sin resolverse. Como demuestra la historia, los conflictos dentro del imperialismo experimentan fases de diversa intensidad, intercaladas con períodos de tregua. Cabe destacar que, tras la reunión, Trump regresó a Estados Unidos y Xi Jinping se dirigió a la conferencia APEC 5 .
 
4. Trump utilizó las pruebas de misiles nucleares de Rusia como pretexto para anunciar, de forma bastante vaga, la reanudación de las pruebas nucleares. Cabe señalar que ni Rusia ni China han realizado tales pruebas desde 1990, respetando así los acuerdos internacionales vigentes.